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n Antioquia Trópical Club como ha sido costumbre la navidad transcurrió respetando la tradición cristiana y el pesebre ocupo sitio destacado dentro de las instalaciones, nuestros huéspedes a su alrededor recitaron la novena al niño Jesús y éste a los que encontraron los recompensó.

Muchas de las noches navideñas fueron amenizadas por los músicos ue con regularidad alegran las fiestas de nuestro Club, pero queremos destacar el coro “Destellos” conformando por 11 niños dirigidos por Tatiana Figueroa, quienes, en la noche del 9 de diciembre de 2017, a los huéspedes de nuestro hotel los hicieron vibrar con las melodías que interpretaron. Un orgullo para Antioquia Trópical Club, haber logrado, gracias a la gestión y entusiasmo de Diego Duque, escuchar estos niños que han ocupado el primer puesto en los dos últimos años en concursos a nivel nacional de coros infantiles en música navideña.

C

omo durante la infancia los hijos veneran a sus padres y quieren imitarnos en todo nosotros somos sus mejores maestros en materia de los valores que les servirán de principios para regir su vida. Esto significa que nosotros somos libros en los que ellos aprenden los valores que deben regular su proceder moral a través de las lecciones que les damos con nuestro poder cotidiano.

Así, la cuestión no es como hacer para enseñárselos, sino que les estamos diciendo con nuestra forma de proceder. Así ¿será que la forma como tratamos a quienes nos sirven si les está estableciendo que el respeto es un valor para nosotros? ¿Será que nuestra puntualidad en el trabajo o nuestro cumplimiento con los pagos sí les están mostrando que deben responder por sus obligaciones? ¿Será que lealtad con nuestra pareja y seriedad con que asumimos nuestros compromisos si dan fe de nuestra honorabilidad?

Los valores son resultado de lo que se cultive en lo más profundo del corazón de los hijos y por lo mismo no se imponen desde fuera sino que surgen desde  dentro, como resultado del ejemplo que les demos sus padres. No son el producto de exigirles que hagan lo que les decimos sino que mostrarles con nuestra conducta lo que significa obrar bien; y tampoco hay que demandarles autoritariamente que nos obedezcan y respeten, sino de ganarlo en virtud de nuestra autoridad como personas íntegras.

Educar en valores es cultivar amorosamente el buen corazón de los hijos, es entusiasmarlos a obrar bien y seducirlos a dar lo mejor de sí. En esta forma su solidez moral no será evidente en alegría, la integridad y la paz que irradien.

Tres cosas son urgentes para que esfuerzo de las instituciones educativas en materia de valores tengan resonancia. Una, es que los padres les mostremos con mucha claridad lo que queremos ver en los hijos. Dos, lo que amemos tanto como para estar dispuestos a hacer cuanto sacrificios sean necesarios para estar muy cerca de ellos de manera que nos admiren tanto como para que deseen imitarnos. Y tres, que nos cuestionemos constantemente para estar seguros de que nuestros actos están alineados con los principios que pregonamos.

ÁNGELA MARULANDA

Columnista EL COLOMBIANO

Publicado 11/12/2017

P

ara satisfacción de algunos, pero preocupación de muchos, llegó a la hora del relevo en la administración de Corporación.

El órgano máximo de la autoridad, que denominamos asamblea general de socios, se reúne el próximo mes de marzo y deberá tomar decisiones muy importantes. Una de ellas actualizar estatutos, cuyas propuestas de modificación ya es conocida y espero que su reglamentación también llegue con prontitud a los Corporados, pues es esencial conocer ambos textos para tramitar la aprobación.

Otra decisión importante y demasiado importante: escoger 10 personas que tengan vocación de servicio para que integren la Junta Directiva de la Corporación Antioquia Trópical Club. Antes que diplomas y pergaminos que pregonen la idoneidad, menciono la vocación de servicio, porque es diferente ser miembro de Junta Directiva de una entidad sin ánimo de lucro, que den un ente cuyo objetivo primario es la utilidad.

Las instituciones en que predomina lo social, sobre lo económico deben ser dirigidas también por las personas capacitadas intelectualmente, porque son sin ánimo de lucro, pero tampoco con ánimo de pérdida, en consecuencia, en su direccionamiento deben primar los aspectos sociales y culturales, sin descuidar la eficiente administración de los recursos financieros.

De nuestra Corporación puede afirmarse que como “el ave fénix surgió de las cenizas”, recuerden los que en el siglo pasado (1996) conocieron lo que era Antioquia Trópical Club, hagan memoria de la locación, quizá algunos aún tengan la palabra “tropitón” en la mente, esa reunión de amigos de la cual resultaba el dinero para empezar la reconstrucción del sitio, ese primer pilote colocado para sacar adelante el club, lo llamo confianza y la confianza creció y con nuestros propios recursos terminamos el proyecto que los fundadores visualizaron.

Hoy transcurridos 17 años del 21 somos la corporación pujante y emprendedora que hemos cumplido la Visión que nos propusimos: Ser reconocidos en el sector turístico y recreacional, como el club mejor posicionado en el norte del Valle de Aburrá, que brinda a sus socios e invitados los más altos niveles de atención, seguridad y excelencia en el servicio, siendo modelos de eficiencia y calidad, gracias a la mejora continua del talento humano.

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Recreación, diversión, entretenimiento, homenajes, cultura y arte; son solo algunos de los aspectos que tenemos destinados para ti.

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