Hay momentos de la vida en que nos sentimos  desconcertados, impotentes, caminando en penumbras.  Entonces, pueden surgir preguntas sobre el sentido de la vida, sobre lo que nos da seguridad e ilusión en la existencia, sobre las garantías que puede tener nuestro futuro. Las respuestas  a estos y a muchos otros interrogantes no vienen en fórmulas ya hechas. Cada ser humano va poniendo su confianza en  personas. cosas, proyectos y unas ves porque no sabemos y Otras porque no podemos, sentimos con

frecuencia prisioneros de las personas y de las situaciones que nos toca vivir.

Aunque hay tantos motivos temor y desconfianza, no se puede vivir sin confianza. La necesitamos tomar un taxi,  para aceptar lo que dice el médico, para comprar  un

Producto… La confianza resulta dispensable en el hogar, en el mundo laboral, en la realidad cotidiana de la sociedad. Creer no es un simple sentimiento,  es un acto que Integra la razón y la libertad en la decisión de apoyarnos en alguien o en algo. Así vamos por la vida confiando en las cosas, en las personas, en nosotros mismos, en poderes ocultos. en último término, sólo Dios es el único digno de toda confianza.

La confianza en DIOS no viene por sí misma; necesita una decisión personal, pero también abrirnos a un don. Como dice San Pablo: “Dios habita en una luz inaccesible; ningún hombre lo ha visto ni puede verlo” (1 Tim 6,16). Tener fe en Dios no significa poder explicarlo todo o tener una vida más fácil, sino encontrar estabilidad y llegar a punto de partida. La confianza en Dios no depende al final de nosotros mismos, sino de Otro que nos ama. Ninguno puede vivir sin su apoyo. Jesús de Nazaret nos invita, partir de su propia Vida. a confiar en Dios como él lo ha hecho y a llamarlo “Padre nuestro”.

Esta oración permanente y en silencio nutre la reflexión y la comprensión de la vida. Más aún, nos pone delante nuestra realidad cotidiana. En todo ser humano existe una vida interior. En ella se mezclan luz y sombras, alegrías y miedos, confianza y dudas. Cuando sabemos que somos amados o cuando nosotros amamos, cuando la belleza de la creación o de la creatividad humana nos toca, aparece evidente que la vida es maravillosa. Esos momentos nos sorprenden, vienen a un en tiempos de sufrimiento, como una luz que llega de otra parte.

Con sencillez podemos encontrar la presencia del Espíritu de Dios en nuestra vida. En medio de las rupturas y los cambios tan frecuentes, esta presencia nos puede dar continuidad y sentido. La fe no disuelve todas nuestras contradicciones interiores, pero nos dispone a una vida construida en la alegría y en el amor. La certeza en Dios nos abre a la confianza en el futuro y a la confianza en los demás. Ella nos incita a afrontar con intrepidez los problemas de nuestra existencia y de gran purificación puede ser necesaria para que podamos ir lejos.

La fe es como un ancla que nos asegura ya en el futuro de Dios contemplando a Cristo resucitado en quien se ha inaugurado el porvenir definitivo de la humanidad. La fe nos lleva a no tener miedo ni del futuro ni de los demás. La confianza que nos da la fe no es ingenua; no nos permite en el mundo, más aún en nuestro propio corazón en Cristo, que esta actuando hoy en nuestra vida que es capaz de llenarnos cada día de fortaleza, de responsabilidad, de creatividad y de esperanza

+ Ricardo Tobón Restrepo

Arzobispo de Medellín

Tener el orgullo de hacer parte de las cuatro ciudades escogidas en Colombia, para recibir y atender al Sumo Pontífice. Francisco, el Papa que con su carismático modo de ser, ha cambiado el modo de ver la iglesia católica.

En nuestro boletín, no queremos pasar desapercibido este acontecimiento tan importante y aprovechamos para transcribir un artículo de su autoría, que conocimos a través del medio de comunicación tan popular como es el WhatsApp.

Es una homilía que debe llegar a todo el genero humano, que se inicio de la unión de una mujer y un hombre dando lugar a la procreación y en consecuencia a la forma de la familia.

“No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no somos perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos a los otros. Por lo tanto, no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios. Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunión con Dios. El dolor es un veneno que intoxica y mata. Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente. Es por eso que la família tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad”.
Papa Francisco

El mejor momento y el mejor sitio para compartir entre los asociados del Club, pero no hemos logrado posicionar este evento, solamente acuden entre un 20 y 30% de los cumpleañeros, porque los invitados son todos los socios. El grupo Swing, que nos entretuvieron con la habilidad y belleza en la coreografía del tango. Adriana Alzate con sus canciones complemento el show. La tarde dominical del 13 de agosto, combinamos el alimento, el licor y compartimos los regalos que Antioquia Trópical Club a todos nos obsequió .

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